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Junio 08, 2022

Día Mundial de los Océanos 

Cada 8 de junio se conmemora el día mundial de los océanos, que cubren más del 70% del planeta en que vivimos, generan el 50% del oxígeno existente y contienen la mayor biodiversidad de la tierra, la que proporciona fuentes de proteína que alimenta a millones de personas en el mundo. 

En ese contexto, Chile tiene la quinta costa más grande del mundo, según estudios del World Resources Institute, y gracias a su biodiversidad marina, se debe gran parte de la riqueza y del desarrollo económico del país. 

Al mismo tiempo, también tiene una gran responsabilidad en el desafío de enfrentar las problemáticas que arriesgan el ecosistema marino, como el cambio climático, la contaminación de los mares y la sobrepesca. 

Desde la Fundación Mar y Ciencia, trabajan principalmente a través de la educación ambiental para cautivar a las personas con el océano, y así concientizar sobre las problemáticas que enfrentan los mares chilenos para garantizar su protección y preservación.

“A pesar de que somos un país oceánico, hay una desconexión entre las personas y el océano. Muchos no saben lo que hay en el mar de sus propias ciudades, solo se quedan con la postal de la playa, pero no se imaginan el mundo que hay dentro”, señaló el director ejecutivo de Fundación Mar y Ciencia, Felipe Pizarro. 

Sin embargo, se ven esperanzados por lo que propone la nueva constitución en materia de los océanos: “Chile es un país océanico. Es deber integral del Estado la conservación, la preservación y el cuidado de los ecosistemas marinos y costeros continentales, insulares y antárticos”. 

“Nos deja contentos que haya un reconocimiento del océano como un bien común de todos, eso es súper importante. Además el Estado tendrá que estar a cargo no solamente de administrar y dar permisos, también se encargará de las consecuencias que traerá dar una concesión”, indicó Felipe Pizarro. 

Según el biólogo marino, la nueva constitución busca dar responsabilidades ambientales a actividades productivas que generen consecuencias negativas en el medio ambiente, y por lo tanto en el mar, como sería la sobreexplotación de la merluza en el país. 

“Esta constitución cambia la manera en cómo nos relacionamos con la naturaleza y con el mar, ya que se plantea un valor intrínseco de la misma, que va mucho más allá de la parte económica, y que tiene un valor esencial para que nosotros podamos hacer valer nuestros derechos fundamentales y desarrollarnos en equilibrio”, concluyó Felipe Pizarro.