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Agosto 12, 2022

Las niñas y los niños los más resilientes frente a la emergencia sanitaria por COVID19

Entrevista a Claudio Guerrero
Encargado de la unidad de Riesgo de Desastres de la Fundación Tierra de Esperanza

Los niños, las niñas y adolescentes han sido uno de los grupos más vulnerados por la pandemia, por eso Fundación Tierra de Esperanza se propuso promover espacios de participación de la niñez para saber su opinión sobre cómo han vivido la pandemia, y así protegerlos de mejor manera ante otras situaciones de emergencias. Durante la última década, Chile se ha preocupado de fortalecer la protección de niños, niñas y adolescentes de nuestro país a través de legislaciones y políticas públicas, sin embargo, no han sido suficientes para erradicar brechas importantes en la calidad de vida, que con la pandemia se vieron agravadas.

En ese contexto, la Fundación Tierra de Esperanza que busca ayudar y proteger a niños, niñas y adolescentes de situación vulnerable, pudo responder de manera más preparada ante la crisis por el COVID -19 gracias a su Unidad de Gestión de Riesgo de Desastres, la cual surgió después del terremoto del 2010, por la necesidad de generar una respuesta ante situaciones de emergencia y desastres focalizada en la niñez.
La pandemia, un gran desafío y a la vez una gran oportunidad
“La pandemia ha sido una oportunidad para poder desafiarnos en estos aspectos, porque esta es una emergencia que todavía está presente en nosotros, y por lo tanto, tener este foco en la gestión de riesgo de desastres nos permitió como institución poder abordar de manera más preparada la crisis por el COVID 19 con los niños, niñas y adolescentes” comentó Claudio Guerrero, coordinador de la Unidad de Gestión de Riesgo de Desastres de Fundación Tierra de Esperanza. Una línea de trabajo importante durante la crisis sanitaria fue la protección de la salud mental, enfocada en trabajar la adaptación de los procesos de intervención de la fundación por vía remota y
también de incorporar la participación de los niños, niñas y adolescentes. Durante la crisis, en muchas de las decisiones que se tomaron a nivel país que afectaba directamente
al grupo infantil, no fueron consideradas las voces de niños, niñas y adolescentes, por ejemplo en cuanto a las clases online o la prohibición de las salidas a espacios libres para infantes. “La pandemia nos enfrentó a situaciones de vulneraciones de derechos de niños, niñas y adolescentes entonces,
por eso comenzamos a generar espacios de participación para ellos, para conocer la opinión de cómo estaban viviendo la pandemia y cómo podíamos aportar a mejorar la respuesta” indicó Claudio.

“La importancia de escucharles”
Fue así como en la región del Bio Bio, la Fundación Tierra de Esperanza en coordinación con la SEREMI del Bío Bío y la Subsecretaría de la Niñez de la región, generaron un plan regional de protección de la niñez y adolescencia, donde surgió la campaña “La importancia de Escucharles”, la cual buscó promover la participación de ellos en el contexto de pandemia, para conocer sus necesidades, opiniones y de cómo finalmente han vivido la pandemia, para trabajar de mejor forma
este 2021 y 2022.

“Se elaboró una encuesta online, pero las preguntas fueron elaboradas por ellos mismos, y llegaron a reunir más de 7 mil respuestas, y nos dio bastante alegría porque hay muy pocas encuestas para niños, niñas y adolescentes que tuvieran ese nivel de respuesta”, agregó el coordinador de la Unidad de Gestión de Riesgos de Desastres. Los resultados arrojaron que efectivamente los niños, niñas y adolescentes fueron los más afectados en cuanto a la salud mental, al tener que interrumpir sus procesos de desarrollo y aprendizaje adaptándose a la modalidad online sin mucha preparación, lo que significó altos niveles de estrés, además tampoco han sido incluidas sus opiniones en la etapa de recuperación de la pandemia, como
para volver a clases de manera presencial. Otro gran problema es el desconocimiento de los espacios de participación para niños, niñas y adolescentes, que son bastante reducidos además y se acotan solo a espacios consultivos, como
centros de alumnos y a actividades deportivas. “También se pudo reflejar la falta de reconocimiento de que ellos son agentes de cambio y que pueden de alguna manera incidir en lo que ocurre en el país” expresó Claudio Guerrero.

Los más resilientes frente a una emergencia
Según el Sr. Guerrero, existen varias publicaciones y estudios que revelan que los niños y las niñas son muchos más resilientes que los adultos para enfrentar situaciones de emergencia y de desastres, y frente a la pandemia, no ha sido diferente.

Han estado más expuestos que los demás grupos considerando que no se les incluye en los procesos de respuesta, pero a su vez, han sido muy resilientes y capaces de adaptarse tanto a las condiciones del confinamiento como a la vuelta a clases presenciales.
“Es importante que en la etapa del antes de una situación de crisis, emergencia o desastres se considere la opinión de niños y niñas, para ayudarles a estar más preparados a fortalecer su resiliencia. Si están considerados en la etapa de preparación, podemos preguntarles cómo protegerlos ante una emergencia”, concluyó Caludio Guerrero.