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Agosto 12, 2022

PERSPECTIVA DE GÉNERO EN LA GESTIÓN DEL RIESGO DE DESASTRES

Entrevista a Mariela Chavarriga
Especialista en Gestión de Riesgos de Desastres, Programa Regional de Asistencia a Desastres (RDAP), Oficina de Asistencia Humanitaria (BHA), Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID)

Históricamente Chile ha sido un país expuesto a diversos eventos adversos que han afectado masivamente a la población. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Chile es uno de los países con mayores riesgos de amenazas a desastres de origen natural, ya sean: terremotos, tsunami, erupciones volcánicas, aluviones, entre otros; mientras que la sociedad también aporta un riesgo antrópico, así como el cambio climático que se vive en todo el mundo, que ha traído consigo un sostenido aumento en la ocurrencia de desastres. Sequías, inundaciones e incendios forestales sumado a terremotos y tsunamis generan un contexto geo-social cada vez más amenazante. La vulnerabilidad, no está equitativamente distribuida, evidenciándose desigualdades entre grupos de población. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2010), las mujeres, los niños y las niñas son 14 veces más propensos que los hombres a morir durante un desastre. Frente a esta realidad, al momento de salvar vidas, se debe tomar en cuenta ciertos requerimientos y la nula discriminación es parte de ellos, concientizando que los desastres no afectan a todos por igual. Esto determina que en cualquier intervención del ciclo de la gestión del riesgo de desastres, se debe tomar en cuenta un lineamiento de
género y protección según las necesidades que posea la otra persona.

Mariela explica parte del trabajo que realizan en la Mesa de Género y Gestión del Riesgo desde el año 2012, junto al Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, la Oficina
Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior -ONEMI y Caritas Chile: “a partir de la constitución de una mesa permanente de trabajo, hemos realizado eventos, charlas,
seminarios, diseñamos cursos de capacitación , que han tenido como finalidad sensibilizar a primeros respondedores, tomadores de decisión y a la comunidad que esté interesada
en cómo trabajar la respuesta humanitaria con un enfoque de género.” Refiere que, dada a la pandemia y el cumplimiento de la cuarentena, los eventos quedaron en pausa y se llevaron a cabo en modalidad online, todo esto en conjunto de la revisión de documentos de trabajo de cómo realizar una gestión del riesgo adecuada a nivel local, verificando el uso de los kits que entrega la ONEMI y cómo utilizarlos, siempre enfocados en específico a las necesidades que pueda tener la mujer y el hombre, llevando la sensibilidad de las personas a un nivel más profundo y práctico.
Pero la pandemia fue un ejemplo de que los eventos adversos no afectan a todos por igual , las mujeres experimentaron una sobrecarga al ejercer sus roles reproductivos y de cuidado, en el mismo espacio que los productivos o de generación de ingresos. Este ejemplo deja en evidencia la necesidad de ver y segregar la información sobre impactos en la población, tal como son las mujeres y hombres.

 

 La mesa de trabajo desarrollo un curso de capacitación on-line y junto a la Universidad de Chile, un documento de trabajo para Municipios a fin de impulsar la transversalización de género en la gestión local del riesgo. Durante la pandemia este documento tuvo un lanzamiento virtual, descargable y accesible para todas las personas que lo quieran revisar con tranquilidad, ponerlo en práctica. Y en julio de este año, tuvo su lanzamiento presencial a través de un seminario en la región de La Araucanía, que estuvo dirigido a representantes de los gobiernos locales, sociedad civil y servicios públicos, esta fue una instancia que permitió compartir la importancia de la transversalización del enfoque de género en la gestión del riesgo a nivel local, ¿y por qué local?, por que la mayoría de las emergencias y desastres se inician, responden y recuperan en el nivel local, de allí la importancia de que los actores locales como las autoridades, primeros respondedores, organizaciones no gubernamentales y vecinales que están presente en el territorio, incorporen el enfoque de género en los procesos de prevención, preparación, respuesta y recuperación ante eventos adversos. Todas las personas tienen necesidades y capacidades diferentes, concluyo Mariela.

Refiere que, gracias a la participación de la mesa de Género y Gestión del Riesgo en eventos internacionales, se han podido incorporar buenas practicas y lecciones aprendidas en otros países. Esa ha sido una primera ruta de trabajo, el aprender haciendo a partir de experiencias exitosas.

La segunda ruta que hace notar Mariela gracias a la campaña “Más Unidos, Menos Riesgos” es la apertura de la voz joven de mujeres que ha sido “revolucionarias”. Durante el 2019 se pudo ver el impacto que fue para las mujeres de nuestro país la participación masiva y el alzar la voz para hacerse escuchar en una sociedad donde predominaba el liderazgo masculino y reconocer que ellas son parte importante que existen detrás de la prevención de riesgos en nuestro país: “las misma jóvenes que la sociedad las hace llamar “revolucionarias” son las que han participado activamente en nuestras actividades y se han demostrado preocupadas por el tema de la gestión del riesgo, hay que visibilizar su apoyo tal como lo es”.

Los derechos y deberes en la actualidad se han hecho notar con fuerza, es por ello que un enfoque identificado de lo que se trabaja y las necesidades que se van a cumplir deben estar segregadas, ya sea para el hombre y mujer antes, durante y después de un desastre. Los estándares deben disminuir y como tercera ruta para llevar a cabo una prevención con mención en el género es: “Tenemos el derecho de que hombre, niño, anciana, niña, mujer o anciano con distintas diversidades se reconozcan y sean visibilizadas, ya no se miran diferencias, se da voz a los que no tienen voz y las instituciones están cambiando para mejor según la actualidad.”
La campaña “Más Unidos, Menos Riegos” ha tomado la iniciativa con una mirada más justa, actualizada y contemplando a cada persona que lo necesite, dándole importancia a su género y necesidades a la hora de actuar en caso de una crisis que sorprenda no solo a la población, sino al mundo y se debe seguir estando actualizados respetando al otro con prevención.